La Batería
La batería tiene antiguas connotaciónes de guerra y danza, y su sonido constituye el núcleo del jazz. La música que llevaron a América los africanos, confirió ritmo a la melodía y armonía dominantes en Occidente. Aunque el jazz no recuperó la sutileza del tambor africano hasta más adelante, la distancia que separa la expresividad de este instrumento de la música polirrítmica, compleja y drámatica de Max Roach ó Elvin Jones no es tan grande. El jazz primitivo esta apuntalado por el bombo de la banda callejera, y a medida que fue desarrollándose el género, los baterías fueron enriqueciendo su sonido detrás de los solitas, y el sostenido ritmo del swing desenvocó en los ritmos enfáticos y provocativos del be-bop. La vanguardia de los años sesenta trajo consigo el flujo y reflujo de una textura percusiva que sustituyó al sonido claro y torrencial de los platillos, los percusionistas empezaron a actuar junto a los baterías, que en los noventa ofrecen unos estilos fascinantes en los que se fusionan el bop y los enfoques del free, el funk, el hip-hop y los ritmos latinos.
MÚSICOS Y ESTILOS (LA BATERIA)
Con la evolución del jazz a partir de las bandas callejeras, los baterías empezaron a reflejar las improvisaciones de los solitas. Warren “Baby” Dodds y Zutty Singleton empleaban bloques de madera o cajas para los acentos y platillos para el énfasis. Dave Tough, Gene Krupa, Cozy Cole y Jo Jones desarrollaron el ritmo cuaternario uniforme en el swing, y Walter Johnson invento un estilo propio en el chaston. Tough y Jones aligeraron el sonido con un silbante fluir de platillos tras los solitas, Krupa concibió el espectacular solo de batería, y Buddy Rich es su discípulo más famoso. Kenny Clarke, Max Roach y Art Blakey amplificaron el ritmo del plato, dando irregularidad a otro acentos, sobre todo al bombo, apodado el “suelta bombas”. Los baterías quería hacer algo más que marcar el templo, actitud que han llevado al culmen Elvin Jones, Tony Williams, Jack Dejohnette, Jeff Watts y Tony Oxley. Los baterías de cool Shelly Manne, Joe Morello y Paul Motian resaltan la sutileza y precisión.
LAS BAQUETAS
Con el énfasis del jazz en las líneas de platillos rápidos, las baquetas tuvieron que hacerse más ligeras. Por lo general son de madera dura, pues a los baterías no les gustan los materiales sintéticos. En el jazz, la batería suele centrarse en sonidos cortos y diestros y en ritmos de platillo continuados: de ahí la importancia de unos palos ligeros y fuertes que sujeten fácilmente entre los dedos y las palmas. Para efectos más dramáticos, a veces se emplean los mazos de los tímpanos de la música clásica, con cabecillas de fieltro, madera, plástico o algodón prensado. Para un acompañamiento tranquilo, en el jazz se emplean escobillas de alambre con movimientos deslizantes sobre los tambores o con un golpeteo sobre los platillos.
LA BATERIA
La invención del pedal en el siglo XIX permitió que una sola persona tocase el bombo, la caja y el chaston; pero las primeras baterías eran instrumentos de las bandas callejeras apenas modificados, con un gran bombo y un platillo turco, bloques de madera, cencerros y en ocasiones timbales chinos. Con la evolución de las técnicas, el sonido se hizo más ligero y rápido y disminuyó el tamaño de los instrumentos.
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