El Bajo
EL BAJO
El continuo murmullo del bajo pasa fácilmente desapercibido, pero si desaparece da la impresión de que bajo la música se abre un abismo. El bajo refuerza y da color a la textura de los registros graves, pero también puede reflejar el ritmo. Con los tempos del ragtime, los bajistas empezaron a dar énfasis a los acentos fuertes del compás, y aunque algunos especialistas de los años veinte ampliaron este papel a un tempo más uniforme los de los cuarenta desarrollaron un estilo dialogante de líneas mélodicas paralelas rápidas, que desembocó en la velocidad del bajo actual, similar al de la guitarra. Algunos nunca renunciaron al peso y a la profundidad del sonido más tradicional del contrabajo, y sobrevivió un estilo comedido, dramático y de ricas tonalidades. En los setenta, muchos se decidieron por el bajo eléctrico, sus mejores exponentes comprendieron que es mejor un instrumento con sonido y exigencias propios.
MÚSICOS Y ESTILOS (EL BAJO)
Ciertos bajistas de grupo como Pops Foster y Jonh Kirby dieron generosamente una puntuación armónica y rítmica en los años 20 y 30. Walter Page desarrolló el ritmo cuaternario moderno. El genial Jimmy Blanton ensartaba rápidas líneas melódicas paralelas contra conjuntos y solistas. Después surgieron Oscar Pettiford y Ray Brown, con un sonido potente y creatividad improvisadora. A finales de los 50, Scott LaFaro intensificó el estilo dialogante y convirtió el trío de piano en un colectivo de improvisación. Charles Mingus y sus discípulos Charlie Haden y Eberhard Weber recuperaron un estilo resonante y dramático. Con el jazz-funk aparecieron grandes figuras del bajo eléctrico, como Stanley Clarke, Steve Swallow y Jaco Pastorius.
LEO FENDER
Inventó el bajo eléctrico en 1951 para dotar a los bajistas de las bandas itinerantes de un instrumento más manejable y adaptarlo al volumen de las guitarras eléctricas del rock. El primer músico de jazz que grabó con un bajo eléctrico fue el hermano de Wes Montgomery, Monk, en 1953. El instrumento alcanzó gran popularidad en los 60 y 70, incluso en grandes bandas.
EL CONTRABAJO
Para potenciar su sonido profundo y reverberante, el contrabajo tiene una gran caja de resonancia y cuerdas gruesas de acero. Antes de la guerra, éstas eran de tripa y el puente estaba muy alto, lo que limitaba el registro agudo en el extremo superior del diapasón. Con las técnicas del be-bop, más rápidas, se bajo el puente con el fin de aproximar las cuerdas y los bajistas actuales utilizan el registro potencial del instrumento en su tonalidad.
LINEA DE BAJOS
Cuando Walter Page, de la banda de Basie, amplió el compás cuaternario ocasional a un ritmo constante bajo el sonido de la banda, lo convirtió en uno de los sonidos más característicos del jazz. La línea de bajos supone una difícil prueba de la habilidad del músico para mantener el tempo sin perder el carácter incisivo de las notas. En el swing y el bop, y sobre todo en las jam sessions, el bajista debe mantener una rápida línea de cuatro por cuatro tras los solistas durante mucho tiempo. El bop exigía más agilidad a los bajistas, y para tocar una línea rápida empezaron a emplear dos o tres dedos seguidos en lugar del índice solo.
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